| Al igual que en muchos pueblos de nuestra geografía, las fiestas de Cristóbal están marcadas con la religión y las actividades agrícolas. |
| La fiesta patronal |
| La fiesta patronal de Cristóbal se celebra en septiembre en honor al Santísimo Cristo, cuya imagen se venera en la ermita del mismo nombre, también conocida como ermita del Humilladero. |
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El acto religioso consiste en una procesión por las calles del pueblo desde la ermita hasta la iglesia donde se celebra la misa, para de nuevo regresar a la ermita donde se guarda la imagen. Antiguamente se ocupaba del culto la cofradía del mismo nombre y el cuidado del santuario estaba a cargo de un ermitaño que vivía en la casa contigua a aquel. Desde tiempo inmemorial se nombra cada año un mayordomo que es el responsable de la organización de las fiesta patronales en honor del Santísimo Cristo y que se encarga de todo lo referente a la liturgia de los actos religiosos. |
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La devoción al Cristo está muy arraigada entre los critobaleños como lo reflejan estos versos de Antonio Pérez: |
| Cristo del Humilladero, regazo de nuestras penas, ¡tu nombre llevan tus hijos caminando por la Tierra! |
¡En día
tan señalado
la alegría se hace inmensa; todo el pueblo de Cristóbal te proclama y reverencia! |
| La fiesta del emigrante o de agosto |
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Como ya hemos señalado, Cristóbal ha sufrido una fuerte migración a partir de mediados del siglo XX en que muchos de sus habitantes buscaron trabajo en algunos países de Europa, como Alemania, Suiza y Francia, así como en diversas ciudades españolas. Durante los últimos años se ha producido un reencuentro de muchos de estos emigrantes con la localidad, de manera que durante la época de vacaciones regresan al pueblo a pasar las vacaciones. Por ser las fiestas patronales en el mes de septiembre, la estancia de los emigrados no coincide con dichas fechas, por lo que decidieron crear la Fiesta del Emigrante que se celebra a mediados de agosto. Así recoge en sus versos Antonio Pérez el ambiente festivo: |
| En el pueblo de Cristóbal
se ha celebrado la fiesta que llaman del Emigrante dignos hijos de esta tierra. |
Entre grandes algarazas al mus y petanca juegan donde suerte y buen saber en los triunfadores cuenta. |
| San Martín |
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La festividad de San Martín se celebra el 11 de noviembre. Tiene lugar una misa y el Ayuntamiento obsequia a los vecinos con una comida cuyo plato principal es la carne de un cerdo picada o guisada. Antonio Pérez nos presenta así en las dos primeras estrofas de la poesía dedicada al patrón de la iglesia: |
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| El día de San Martín celebramos, satisfechos, con efusiva emoción unidos y lisongeros. |
A los fieles nos congrega un día de hermanamiento entrañable y purpurino, ¡inmenso de luz y sueño! |
| Día del Hornazo |
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Cristóbal conserva la tradición del hornazo, que se celebra el Domingo de Resurrección. Después de comer, los jóvenes se marchan al campo con sus cestas, donde se degustan los hornazos hechos con masa de pan con colorante y aceite, dentro llevan trozos de chorizo, salchichón, lomo y un huevo cocido. Se come en corros con los amigos y compañeros. |
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| Los Santos |
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La fiesta de Todos los Santos se celebra el día 1 de noviembre, día en que se recuerda con visita al cementerio a los familiares fallecidos. El día de los difuntos después de comer, es habitual que se haga una visita al cementerio para visitar las tumbas de los familiares y amigos mas allegados, limpiando las sepulturas, colocando flores y rezando plegarias por todos los que están enterrados en el cementerio. Es un gran día para los más pequeños que se reúnen en pandillas de amigos y, después de comer, se marchan al campo donde preparan una lumbre con escobas y pequeñas ramas en cuyo interior colocan las castañas hasta que se asan. Ese día está permitido a cualquier persona coger castañas de cualquier castaño, sea o no de su propiedad. La castaña asada se llama calbote. |
| Poesías sobre Cristóbal |
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Antonio Pérez, vecino de la localidad, recoge en su poesía costumbrista retazos de la vida y de los sentimientos de sus convecinos. Entre sus poemas presentamos el dedicado a San Martín, patrón de la Iglesia, reflejo de su verso fácil, su escritura segura y su amor profundo por su gente y su tierra. |
| El día
de San Martín Celebramos, satisfechos, Con efusiva emoción Unidos y lisonjeros. A los fieles nos congrega De gala viste la gente Un concierto de hojas secas Qué alegre mima la brisa Tu imagen nos mueve el alma ¡Grandes maravillas tienen Claros ríos de esperanza |
Escrita está tu grandeza ¡Soldado de obligación, Ya, tu imagen berroqueña, Tu caballo singular Hoy gozan los feligreses, Con licencia del Señor, -¡Que nada turbe el decoro Te ofrecemos estos campos |
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Antonio Pérez
Cristóbal, noviembre de 2002 |